Colaboración con El Museo de la Evolución Humana de Burgos

El Museo de la Evolución Humana de Burgos presenta una exposición sobre especies extinguidas para lo que ha ontado con la colaboración del Museo Comarcal de Molina de Aragón

La exposición “Se fueron con el viento. La Sexta Extinción” se inauguró la semana pasada en el espacio dedicado a la Biodiversidad del Museo de la Evolución Humana y recoge fósiles, maquetas y murales que reflejan algunas de las especies desaparecidas durante los últimos 10.000 años. El Museo de Molina ha cedido temporalmente algunas piezas excepcionales como un huevo de ave elefante; un cráneo de bisonte o una mandíbula de mamut. La muestra se puede visitar de manera gratuita hasta el próximo mes de octubre

El Museo Comarcal de Molina de Aragón se adentra en los misterios que esconde la Sierra de Atapuerca a través de la Sala de Evolución Humana, diseñada por la Fundación Ancestros e inaugurada en mayo de 2012 por Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez Mendizábal, miembros del equipo de investigación que fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1997, por los hallazgos paleontológicos realizados en esta sierra. El espíritu de Atapuerca palpita desde entonces en este modesto nuestro museo y, es más, desde la semana pasada el Museo molinés también esconde su latido en uno de los rincones del Museo de la Evolución Humana de Burgos, concretamente, en la segunda planta, donde se encuentra el espacio dedicado a la Biodiversidad.

La entidad ha cedido temporalmente algunos de sus fondos con motivo de la celebración de la exposición temporal “Se fueron con el viento. La sexta extinción”, que narra la extinción escalonada de varias especies animales durante los últimos 10.000 años, a través de excelentes ejemplares fósiles, maquetas, animales naturalizados y murales extraordinarios. Se trata, en concreto, de un huevo de ave elefante de Madagascar (Aepyornis Maximus) del Pleistoceno final­ Holoceno, el más grande del mundo, incluso por encima de los de los dinosaurios, que tal y como recordó Arsuaga, son mucho más pequeños; un cráneo de bisonte procedente de la antigua Checoslovaquia (Bison Priscus) y un fragmento de mandíbula de mamut del Pleistoceno Final (Mammuthis Primigenius).

“Para el Museo de Molina ha sido una enorme satisfacción participar en la inauguración de esta exposición y palpar los resultados de nuestra colaboración con el Museo de la Evolución Humana y su director científico y comisario de la exposición, Juan Luis Arsuaga, quien además es miembro del Comité Científico de nuestro Geoparque. Siempre hemos intentando impulsar y afianzar diversas líneas de colaboración con otras entidades y organismos con el objetivo de difundir los valores de nuestro territorio, pero sobre todo, de construir nuevas e interesantes experiencias que nos sirvan para seguir creciendo sin perderde vista que así nos convertimos en embajadores de nuestra ciudad Molina de Aragón y difusores del patrimoni de nuestra Comarca, afirmó el presidente de la Asociación de Amigos del Museo, Juan Manuel Monasterio, quien estuvo presente en la inauguración.

Junto con los ejemplares del Museo de Molina se puede disfrutar de los restos fósiles de animales como el oso de las cavernas, el rinoceronte lanudo, el uro, el caballo salvaje, el miotrago, la holmesina, la macrauquenia, el gliptodonte o el megaterio, e incluso de un ejemplar taxidermizado de un lobo de Tasmania, animal que todavía podía ser visto con vida en los años 30 del siglo pasado y que se presenta junto con unas imágenes grabadas en vídeo.

Todos ellos forman parte del hilo argumental de la exposición que recoge en torno a 30 magníficos fósiles de animales desaparecidos e invita a la reflexión sobre la situación actual y cómo el ser humano gestiona su ecosistema.

En la actualidad existen 213 mamíferos y otras tantas aves, 168 reptiles, 525 anfibios y 423 peces en peligro crítico de extinción. El lince ibérico es, hoy en día, el animal con mayor peligro de desaparecer, según manifestó el comisario de la exposición, que recordó que en España existen una gran cantidad de especies en peligro de extinción. Esta situación, dijo, tiene que ver con la existencia de una gran biodiversidad en nuestro país, lo que para el biólogo implica además “una enorme responsabilidad”.

La exposición se puede visitar gratuitamente hasta el mes de octubre y, a priori, según dijo Arsuaga, no debería ser necesario profundizar más sobre sus pretensiones ya que, tal y como señaló durante su inauguración “si lo hemos hecho bien, el mensaje será evidente”.